Glosario · Actores del mercado Actualizado · Abril de 2026

Diferencia entre inmobiliaria y constructora

Definición

La inmobiliaria es la empresa que desarrolla y vende el proyecto: compra el terreno, diseña, comercializa y firma con el comprador. La constructora es quien físicamente construye. Las dos pueden ser la misma firma o empresas separadas.

— Glosario DeptoScore

El mercado inmobiliario chileno mezcla dos roles que muchos compradores asumen iguales: la inmobiliaria y la constructora. Aunque a menudo son la misma empresa o empresas hermanas dentro de un grupo, son funciones distintas con responsabilidades legales separadas.

La **inmobiliaria** es la empresa desarrolladora del proyecto. Hace cuatro cosas principales: compra el terreno, encarga el proyecto arquitectónico y los permisos, financia el desarrollo (con capital propio o crédito constructor) y comercializa la venta de las unidades. Es con la inmobiliaria con quien el comprador firma la promesa de compraventa, la escritura final y a quien le hace todos los pagos del pie. Su nombre aparece en el contrato como vendedora.

La **constructora** es la empresa contratada por la inmobiliaria para físicamente edificar el proyecto. Su responsabilidad es la calidad de la obra: hormigón, terminaciones, instalaciones eléctricas, sanitarias, sismo-resistencia. Es la que firma el contrato de obra con la inmobiliaria, no con el comprador. La constructora también es la responsable de las **garantías legales por vicios constructivos** (ley 19.472): 10 años por estructura, 5 años por terminaciones, 3 años por instalaciones.

Para el comprador, la pregunta clave es: ¿estoy comprando a una inmobiliaria que también construye con su propia constructora, o a una inmobiliaria que tercerizó la obra a una constructora externa? La diferencia importa cuando aparecen vicios. Si es la misma firma, la responsabilidad está concentrada y el reclamo es un solo proceso. Si son empresas separadas, hay dos contratos en juego (el tuyo con la inmobiliaria, el de la inmobiliaria con la constructora), y el comprador típicamente sigue reclamando solo a la inmobiliaria, que después se entiende con la constructora — pero el plazo y la solvencia importan.

Ejemplo

Ejemplo: dos modelos en el catálogo chileno

**Modelo 1 (integrado)**: Echeverría Izquierdo es a la vez inmobiliaria y constructora. Cuando compras un proyecto suyo, ambos contratos quedan dentro del mismo grupo empresarial. Si aparece un vicio constructivo a los 4 años, reclamas a Echeverría Izquierdo y la responsabilidad operativa y financiera está en una sola empresa. **Modelo 2 (tercerizado)**: una inmobiliaria boutique (digamos un grupo de 2-3 socios) compra un terreno en La Florida y contrata a una constructora externa para edificar. La firma comercial que aparece en tu contrato es la inmobiliaria — pero ella no tiene capacidad operativa de obra propia. Si la inmobiliaria se disuelve después de la entrega y aparece un vicio, vas a tener que rastrear a la constructora original — y si esa también desapareció, reclamar contra la SEREMI o la garantía de fiel cumplimiento.

En la práctica

Antes de comprar, identifica claramente las dos firmas: ¿quién es la inmobiliaria (vendedora) y quién es la constructora (constructor)? Pregunta si están en el mismo grupo. Verifica el track record de ambas: la inmobiliaria por su historial de proyectos entregados a tiempo, la constructora por su historial de calidad y de procesos por vicios. Para inmobiliarias chicas o boutique con constructora tercerizada, exige que el certificado de garantía constructiva esté entregado por la SEREMI antes del cierre.

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